

Enviado por: LUIS CARLOS DÍAZ OTERO - Desde Neiva, Colombia
Autor: NORBERTO SERRANO GÓMEZ
Bogotá, diciembre 20 de 1.951
Mi muy estimado amigo
don Juan de Dios Acevedo:
sin escribir no me quedo
y a este placer yo me obligo
para dialogar contigo.
Por eso, muy formalmente
te remito la presente
que te lleva de contado
abrazo tan apretado
que te reviente el ombligo.
Por arte de calabazas
vine a saber cualquier día
que cuelgas tu soltería
y que muy pronto te casas.
Y has de saber con franqueza
que me quedé de una pieza
al saber esta noticia
porque tan grata primicia
me causó enorme alegría.
Nadie puede declarar:
“De esta agua no beberé”,
pues pronto se podrá ver
que bebe hasta reventar.
Y al que llega a renegar
del nudo que amarra el cura,
al saco viene a caer
como guayaba madura.
Quien se queda solterón
tú lo podrás apreciar,
se convierte en ejemplar
chocho, culeco y jodón.
De la plata hace un montón
y gastar, mucho le cuesta,
entre chicotes se acuesta
solo, o mal acompañado.
¿Lo quieres ver comprobado?...
pregúntele a Arturo Atuesta.
Por timidez o egoismo
muchos no se han amarrado,
y su vida han relegado
a un lastimoso ostracismo.
Un crudo materialismo
que no se cura ni aplaca,
los obnubila y atraca,
con ojos de mercader
quieren conseguir mujer
como quien compra una vaca.
Incapaces de elegir
una mujer por esposa,
se levantan una “moza”
que es muy fácil de adquirir.
O quieren sobresalir
en ridículos excesos,
como muchachos traviesos,
persiguiendo quinceañeras,
o consiguiendo niñeras
que los aman... por dos pesos.
Al verte en trances nupciales
no descuido la ocasión
de enviarte de corazón,
mis parabienes cordiales.
Porque los hombres normales
saben, que si el tiempo pasa
y el matrimonio se atrasa
cosa es probada y segura
que, si no los casa el cura
cualquier “Guaricha” los caza...
Los dos experimentamos
el trago y la trasnochada,
y la mujer desgastada
cuyos favores pagamos.
Hoy tranquilos recordamos
a la “Cotuda” Juanita,
A la “Maestra” Rosita
las Marujas, las Gracielas
y otras tantas damiselas
que mi memoria no cita.
Solo añoranzas grotescas
quedan de noches aquellas.
Las cantinas, las botellas,
la cuenta, el catre, las cuescas.
“Jumas”, guayabos y grescas,
tufo, automóvil, tabaco...
las horribles madrugadas
y un par de bocas pintadas
en las solapas del saco.
Mas, es bueno haber pasado
este humano experimento,
al séptimo sacramento
conviene llegar cansado.
Cuando se está fatigado,
es más amable un alero,
es más tranquilo el hogar,
y no nos da por brincar
los cercados del potrero-
No hay felicidad mayor
que la vida del hogar,
porque estimula a luchar
por un porvenir mejor.
pues con la luz del amor
que guía y que santifica
la brega se dulcifica,
la alegría se comparte,
y la pena se reparte
y el hombre se dignifica.
Juancho, amigo, vas a ver
la clara paz escondida
que proporciona en la vida
el amor de una mujer.
Pronto vas a comprender
que el ideal del cariño,
es “Hallar una morena,
graciosa, bonita y buena
casarse y tener un niño”.
Así pues, quiero desearte
un año muy venturoso,
con lo más bueno y hermoso
que el destino pueda darte.
Si en verdad vas a casarte,
mi noble y querido viejo,
esta opinión yo te dejo:
si no lo haces en seguida,
vas a quedar en la vida
como un solemne pendejo.
