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Carmen Rosa Pinilla Díaz - Secretaria General - Centro de Historia de Zapatoca

Carmen Rosa Pinilla Díaz - Secretaria General - Centro de Historia de Zapatoca

En la alborada de 1948, cuando las nubes presagiaban tormenta en el país, en Zapatoca se abría una puerta o ventana que daría paz y sosiego a muchas generaciones en el devenir de la historia; don Roque Quijano Cala, a quien recordamos siempre con su enigmática sonrisa, expresión de acogida amplia y generosa a todos sus paisanos zapatocas, con su esposa, doña Carmen, idearon la forma de ayudar al pueblo que respiraba paz y tranquilidad por todos sus costados; del norte al sur, del oriente al occidente, desde los rincones mas apartados de la geografía zapatoca, llegaban al pueblo cada semana las mulas cargadas de esperanzas en el porvenir de la patria; los niños, con sus alpargates colgados en la pretina del pantalón para cambiarse cuando llegaban al pueblo y lucir limpios y puros en la misa dominical; las niñas, igualmente vestidas de fiesta, con los vestidos que semanalmente sus madres sacaban del baúl de los recuerdos, para que igual lucieran espléndidas en la Santa Eucaristía semanal.

Cuando al medio día salían de la Iglesia, con paso firme y decidido atravesaban el parque y con la misma candidez con que entraban al Templo, llegaban al ALMACEN ROQUINO, donde allí los esperaba la matrona doña Carmen Serrano de Quijano, con sus hijos Beatriz, Carlos Enrique y Angelita, quienes hacían las delicias de los pequeños. Ahora, cuando la nieve de los años ha cubierto de plata el hilo de nuestros recuerdos, la mente se pierde en los laberintos de la historia buscando encontrar la entrada y la salida del ALMACEN ROQUINO, cuando periódicamente íbamos a cambiar las estampillas con las cuales, el Gobierno de la época premiaba en la escuela la conducta de la muchachada, como igual la disciplina y el cumplimiento; ¡qué tiempos aquellos, qué tiempos aquellos!

Hoy, después de sesenta años ininterrumpidos, este almacén de nuestros recuerdos cerró sus puertas para siempre, dejando en el ambiente ese sabor dulce, pero a la vez amargo, por la nostalgia de los tiempos idos; el ALMACEN ROQUINO murió de pié, como mueren los árboles grandes y frondosos que dieron frescura, paz y sosiego a los caminantes, viajeros del tiempo y la distancia.

La familia QUIJANO SERRANO, la familia Roquino, como cariñosamente le decíamos, empezó su accionar en enero de 1948 con una Eucaristía, e igualmente, el domingo 30 de agosto de 2008, con otra Eucaristía, esas puertas, que durante sesenta años estuvieron abiertas al amor y la esperanza de una comunidad que siempre creyó en ellos y les dio la confianza que necesitaban para cubrir de gloria a las distintas generaciones de zapatocas que entraban y salían de ese recinto, se cerraban para siempre, dejando en el ambiente el eco del quejido del árbol que cae, despuès de años de dar sombra por los ardientes rayos del sol de la mañana.

Sin embargo, no importa que esas puertas permanezcan cerradas, porque en el aire fresco y sutil que envuelve a la ciudad, con su neblina semejando un manto de novia, se sigue respirando el amor que esta linda familia le dio a su gente durante tantas generaciones, y como ellos mismos dicen, el corazón seguirá abierto para todos los que necesiten un voz, un consuelo, en el difícil camino que aún nos queda por recorrer.

Gracias famillia Quijano Serrano, gracias FAMILIA ROQUINO, por estos sesenta años de entrega generosa , en aras del amor de su pueblo y de su gente Zapatoca.

 

ZAPATOCA, Más que un Dulce Recuerdo
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Una Ventana al Recuerdo

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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