
Carmen Rosa Pinilla Díaz - Secretaria General - Centro de Historia de Zapatoca
Autor: Norberto Serrano Gómez
Señoras y señores: después de siglos enteros de cocina y de lavadero, la mujer colombiana sacude por fin la coyunda de la esclavitud, y colgando los fiques y limpiones de la casa, se lanza a las plazas públicas, en uso del sufragio para manejar los destinos de la Patria. Los hombres de Colombia rinden el mejor tributo a la mujer colombiana al colocar en sus manos el derecho al voto y desde hoy, señores, la mujer vota.
Sí, la mujer vota: se pone las botas, la que hacía chorotas, la que remendaba las medias rotas, la que pelaba las papas, las yucas y las yotas, la que a Dios rezaba oraciones piadosas; hoy, la mujer vota; la vieja gordota, la grande, la chica, la flaca, la loca; hoy, en nuestras calles votando alborota, hoy puede formarnos tremenda chacota, la que de elecciones no sabía ni jota, hoy sale y vota, aquí y allá, en Betulia, y en Zapatoca; ¡AYYYAY, CAROS AMIGOS, LA MUJER YA VOTA!.
Las faldas obtuvieron al cabo sus victorias,
Y. ¿qué haremos nosotros, los de pantalones?,
Debemos comprar tela de coleta gloria
Para hacer delantales y también para limpiones.
Debemos conseguirnos recetas de cocina
Y métodos corrientes de manejar la escoba,
Pensar en la manera de arreglar alcobas
Hacer un desayuno, saber pelar gallinas.
¿Qué haremos, mientras ellas se van a los Concejos
O dictan ordenanzas, allá en la Asambleas?;
¿qué haremos?..., remendar chanchiros viejos
Lavar platos, peroles, olletas y bateas.
Limpiarle a los niños los ojos y los mocos
Salir para el mercado cargado de canastos;
Volver, hacer las ruyas, y luego, como locos,
Barrer los inodoros, limpiar todos los trastos.
¿Qué haremos mientras ellas, por calles y por plazas
Predican como antaño lo hacían los manzanillos?;
Nosotros en la casa picando calabazas
Fritamos la manteca, lavamos calzoncillos.
¿Qué haremos, mientras ellas, de noche en el café
Discuten de política en actitud violenta?;
Nosotros.., esperarlas, rezar, tejer croché
Dormir a los pelaos, dormir a la sirvienta.
¿Qué haremos, ¡Ay!, cuando ellas invadan nuestros cargos
Y nuestras profesiones y todas las carreras?;
Nosotros, ¡Ay!, los hombres, los de calzones largos
Podremos colocarnos, no más de cocineras.
¿Qué haremos, cuando el niño que apenas tiene un mes
Nos llore reclamando su elemental derecho?;
¿Qué puede hacer el tonto, varón de pelo en pecho
Dejar que la criatura se muera de una vez
Pero esto ya es un hecho, señores que me escuchan,
Ya votan las mujeres en toda la nación;
Lo peor es que son muchas, y muchas, pero muchas
Y al hombre, de seguro, lo votan a un rincón.
