DEL COLEGIO SAGRADO CORAZON DE JESUS BETHLEMITAS DE ZAPATOCA
Zapatoca, pedazo de tierra Santandereana que entre montañas ariscas y tímidos cañones, alberga la reciedumbre y la entereza de hombres y mujeres con sangre hecha de nobleza y nativismo, propios para el logro de sublimes ideales y generosas realizaciones.
Acogedora villa, cuna afortunada del sacerdote Claudio Acevedo Gómez, fundador de este colegio a quien redimos especial reconocimiento en estas fechas centenarias y a quien desde el cielo le pedimos, nos alcance bendiciones generosas para cuantos formamos la comunidad educativa de esta institución.
Es a este pueblo bien trazado y acogedor a donde; en una tarde serena y engalanada con el manto blanco de la neblina húmeda, en un crepúsculo de 1906, arriban las hermanas Bethlemitas Cecilia Rosero, María Luisa Arciniegas, Ursula Ramírez y María del Carmen Montañés con el cansancio y la fatiga propios de un largo viaje a lomo de mula, por caminos ásperos y quebrados, pero llena el alma de ilusiones y cargada la mente de nobles ideales y proyectos para buscar el bien de los habitantes de esta acogedora “ciudad levítica”.
En la mañana alegre y soleada del 19 de febrero de 1907, empuñando la bandera del esfuerzo y con la acogida y la alegría propias de Belén, este grupo de religiosas recibe el primer ramillete de bulliciosos y alegres chiquillos que ven abrirse por primera vez no solo las anchas puertas de la solariega casona, sino los brazos amorosos de las acogedoras Bethlemitas.
Por los salones y patios de esa antigua casona, hoy convertida en patio de deportes, desfilaron durante 47 años grandes personalidades que han enriquecido la sociedad en el aspecto religioso, político y social: Arzobispos, Obispos como Monseñor José de Jesús pimiento, Monseñor Ciro Alfonso Gómez y varios Obispos más, numerosos Sacerdotes, Religiosas Bethlemitas entre quienes sobre sale la Madre Rosalía Plata, Superiora General de la Congregación en el mundo durante 18 años y muchas vocaciones de otros institutos religiosos.
Centenares de profesionales que se destacan en la política y en las distintas ramas del saber, así como ilustres matronas que con su ejemplo de abnegación, servicio y fidelidad nos han enseñado que la belleza y la riqueza son pasajeras cuando no van a acompañadas de la virtud.
Poco a poco se van adquiriendo casas y se van adaptando para el colegio. El deseo era adquirir la manzana completa para poder realizar el amplio proyecto que tenia para el colegio la hermana Magdalena Miño, religiosa Ecuatoriana que había llegado ese año de 1953 a Zapatoca y que con su carácter emprendedor, inició la construcción de este edifico que hoy habitamos.
El 16 de julio se llevó a cabo la colocación de la primera piedra y se inició la obra, que dirigió durante 2 años, siendo superiora del colegio.
El año de 1955 fue nombrada superiora la Madre Carmen Rosa Duque que llevaba 13 años encargada del colegio y con decidido empeño continuó la construcción del edificio, con la colaboración generosa de los padres de familia. Se realizan con frecuencia bazares donde se venden las donaciones que han traído las estudiantes, se hace la pesca milagrosa donde se divierten y ganan premios y al mismo tiempo se recolectan fondos paras la construcción.
La obra avanza y en el año de 1957 se inaugura el primer tramo del edificio y se celebran las bodas de oro del colegio. se inicia la celebración con una retreta que el colegio salesiano ofreció a la comunidad. El día 13 solemne Eucaristía, se colocó una placa conmemorativa y se entonó en la tarde el solemne Te Deum en el templo parroquial, en acción de gracias.
En el acto de la tarde llevó la palabra el Señor Benjamín Ardila Díaz a quien las crónicas presentan como “dilecto hijo de Zapatoca y aprovechado alumno de el jardín de las Bethlemitas”.
Así se expresó: “una equivocada galantería me otorgó la distinción de descubrir esta lápida que perpetuará la fecha clásica. Incrustada en los muros venerandos, prescindirá la marcha del colegio y solamente la cambiarán nuestros nietos dentro de cincuenta años cuando reciban los claustros el bautismo del siglo… nosotros cuando fuimos alumnos del jardín infantil, colocamos esta piedra, el mármol será testimonio fehaciente de admiración, de gratitud y de afecto por estos claustros venerandos en los cuales transcurrió nuestra niñez traviesa, al amparo y abrigo de estas religiosas tan sencillas y tan nuestras, que se nos metieron en el alma como la luz en el fondo intocable del diamante”.
En gesto bellísimo, que la comunidad supo y sabrá agradecer, la ciudadanía de Zapatoca, encabezada por las autoridades eclesiásticas y civiles, entregó a las Bethlemitas como el mejor regalo en la celebración de las bodas de oro, la capilla de Jesús Nazareno.
La colonial y devota capilla a cuya sobra había nacido la obra cuando se albergaba en las casas de familia, la misma en cuyo entorno se habían extendido los nuevos tramos de la construcción, se convierte por elección del pueblo, en centro de la vida Bethlemita en la localidad y así se ha conservado durante los 50 años siguientes hasta hoy.
La labor de la Madre Carmen Rosa Duque en 16 años de vida en Zapatoca, fue callada pero fecunda y muy valorada por la comunidad, las alumnas y la sociedad. Con su bondad, su cultura, su interés y dedicación al trabajo, llevó al colegio a ocupar un puesto destacado entre los planteles de educación del departamento. En su tiempo se organizaron los museos que aún hoy se conservan a pesar de las carencias para su mantenimiento.
Desde la Hermana Cecilia Rosero primera superiora de esta casa hasta nuestra querida Hermana Marisol Santoyo, a quien nos correspondió en suerte tener como superiora en este año privilegiado, las 33 superioras que han pasado, por esta historia centenaria del colegio, entre ella la Hermana Martha Sofía Serrano aquí presente, han luchado para mantener un nivel académico que haga de nuestros estudiantes personas competentes en el campo del saber y a la vez, hombres y mujeres de calidad humana y coherentes con su fe, que sean agentes de cambio en el medio en que se desempeñen.
